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Actualidad, Control biológico, sandia

Muchas plantas pueden contribuir al control biológico, por servir de refugio o por ofrecer alimento a la fauna auxiliar en el cultivo. Especialmente en los cultivos rastreros, hay que anticipar a la apariencia de plagas como pulgón y araña roja, sabiendo que el cultivo mismo al principio no ofrece buenas condiciones para la fauna auxiliar.

En esta campaña de primavera, seguimos aprendiendo de las fincas donde hay nuevas experiencias con ‘plantas auxiliares’ en los invernaderos. De estas, se pueden distinguir dos tipos. En primer lugar, las plantas reservorio en que se crían plagas propias de estas plantas, para servir de criadero de la fauna auxiliar. En segundo lugar, se eligen plantas por su floración, de las que el polen y el néctar sirve para mantener un amplio rango de enemigos naturales.

Pulgón

Hace ya casi 20 años que por primera vez se colocaron macetas con cereales, infectadas con pulgón que solo vive en cereales, para servir de criadero para parasitoides (especies de Aphidius y otras) que controlan los pulgones que causan daño. En los últimos años, hay cada vez más agricultores que llevan esta técnica a lo grande. Ya no ponen solamente unas cuantas macetas, pero siembran cereales in líneas en varios sitios del invernadero, para luego infectarlas del pulgón de los cereales. Con una estrategia que empieza antes del trasplante del cultivo, siembran cereales en diferentes momentos y planifican la cría de pulgones sobre estos cereales. Así, se aseguran de la masiva presencia de enemigos naturales de pulgón antes de que empiezan hacer daño al cultivo. Esta estrategia sirve para atraer un gran abanico de especies parasitoides y depredadores desde fuera, incluyendo una multitud de especies de depredadores, como sírfidos, coccinélidos y arañas, crisopas, Aphidoletes… Con estas ayudas de la calle, la cantidad de bichos que se compra y suelta puede quedarse muy limitada, por lo que resulta eminentemente económico. En cuanto han cumplido con su función, se labran los líneos de cereales, sirviendo de abono verde.

Invernadero de sandía recién trasplantado (Ester Molina, Coprohnijar), con líneos de cereales (Foto: JvdB).

Otras plantas reservorio

Aparte de los cereales, se empiezan a valorar otras plantas que tienen pulgones propios y que pueden tener la misma función. Un ejemplo es la cerraja, cuyo pulgón es grande y sirve de huésped para parasitoides como Aphidius ervi. En muchas fincas se observa que esta ‘mala hierba’ sirve de planta reservorio, de forma espontánea.

Pulgón en tallo de cerraja

Pulgón en tallo de cerraja (Foto: JvdB).

Plantas reservorio con sus propios pulgones también son importantes en los setos que se plantan alrededor de los invernaderos. Hay varios ejemplos de arbustos, como la adelfa, que cumplen con esta función. En la selección de especies para las plantaciones de setos, la disponibilidad de presas alternativas para la fauna auxiliar es un criterio importante.

Floración

Para la mayoría de los depredadores y parasitoides de las plagas, la disponibilidad de polen y néctar de flores es imprescindible para su supervivencia y reproducción. Todas las avispas parasitoides, como los que parasitan pulgón, mosca blanca o minador, tienen que consumir néctar con frecuencia, repostando combustible para su actividad. Ácaros depredadores, y chinches como Orius, necesitan polen para sus proteínas. Los cultivos no siempre tienen floración, o tienen flores que ofrecen muy poco polen o néctar. Por ello, la plantación de especies como el aliso (Lobularia marítima), que siempre florece y se adapta facilmente a las condiciones hortícolas, ofrece enormes ventajas para la fauna hortícola. Produce néctar para los parasitoides y permite, por su producción continua de polen, que ácaros depredadores se establecen en cultivos con pobres floraciones. Y como polen es también el alimento favorito del trips, el aliso funciona como perfecta planta trampa de trips…

Aliso (Lobularia marítima)

Aliso (Lobularia marítima) (Foto: JvdB)

Polinización

Hay muchas plantas más que se prestan para plantar en invernaderos por el valor que tiene su floración para la fauna auxiliar. Inicialmente, había mucha gente que pensaba que estas flores pudiesen tener un efecto negativo sobre la polinización de la sandía, puesto que abejas y abejorros suelen tener una preferencia para estas flores tan ricas. No obstante, en la práctica la experiencia era justo lo contrario. Es cierto que a las polinizadoras les encantan esta floración extra, pero por ello tienen menos necesidad de salir del invernadero en momentos cuando la oferta de polen y néctar en el cultivo mismo es baja. Además, las colmenas se alimentan mejor y se mantienen más tiempo por esta comida extra.

Las flores de girasol producen enormes cantidades de polen (Foto: Antonio Gil, SAT COSTA de NIJAR). Para aprovechar de estas flores durante un periodo largo, hay que plantarlas de forma escalonada.

Experiencias

Por las limitaciones cada vez más graves con el control químico, es incuestionable que el control biológico tiene que ofrecer soluciones sostenibles, en todos los cultivos bajo plástico. En cada vez más cultivos de primavera, se encuentran plantas adicionales, que de alguna manera u otra ayudan en el control de plagas. Avalado por las cosechas obtenidas por metro cuadrado, las experiencias demuestran que vale pena sacrificar alguna planta de sandía o melón, para dejar sitio a un aliso, un girasol u otra planta auxiliar. No solo en cultivos ecológicos, pero también en los demás, hemos aprendido que es imposible cultivar en condiciones estériles, sino que necesitamos biodiversidad para proteger a los cultivos. Bichos y plantas para bichos…

Sandía… A punto de caramelo. (Foto: JvdB).