
Seis agricultores que han participado en el proyecto de control biológico de Coexphal.
Varios agricultores comentan cómo ha sido su experiencia en el control biológico a través de un proyecto realizado desde Coexphal, desde donde llevamos trabajando desde hace tiempo en el control biológico de plagas, particularmente de las más importantes, como Tuta absoluta. En este sentido, el proyecto “Parasitoides autóctonos de larvas de la plaga invasora Tuta absoluta”, financiado por la Junta de Andalucía, nos ha permitido desarrollar numerosas actividades en I+D entre 2017 y 2019.
Este proyecto ha sido llevado a cabo por Eduardo Crisol Martínez y Jan van der Blom, del Departamento de Técnicas de Producción de COEXPHAL principalmente, acompañado de otro personal de la Asociación.
Después de haber realizado un seguimiento en campo de más de 60 ciclos de cultivo de tomate, hemos encontrado que la avispilla parasitoide Necremnus tutae se encuentra en todos los invernaderos, y que puede llegar a ser muy eficaz controlando Tuta, sobre todo en primavera.
Con estos datos, hemos desarrollado un protocolo para la optimización del control biológico de T. absoluta, que hemos divulgado gratuitamente, a través de charlas y varios artículos, entre agricultores y técnicos.
Ahora que el proyecto ha finalizado, estas son las opiniones de algunos de los agricultores que han participado en el mismo, para que nos cuenten sus experiencias al respecto.
Silvestre Domingo, agricultor de Vicasol
Al principio del proyecto, cuando Eduardo empezó a visitarme, estaba nervioso, y no estaba conforme con las sugerencias de tratar menos que me recomendaban él y Manolo, mi técnico de la cooperativa.
Yo en aquél entonces veía vuelos de Tuta, y seguía tratando frecuentemente, porque es un problema muy grande. Pero, con el paso de unas semanas, llamé a mi técnico sorprendido ya que empecé a ver que algunas de las larvas de Tuta estaban muertas, sin haber tratado con insecticida. Cuando empecé a mirar las galerías, me di cuenta de que había muchas más larvas muertas de las que pensaba. Seguía intranquilo, pero con el tiempo me di cuenta de que cada vez iba todo mejorando.
El año pasado trate mucho y acabé fatal con la Tuta, pero esta campaña he terminado el cultivo bien, con menos de un 10% de tomate picado, así que estoy muy contento. La experiencia de este año me ha demostrado que confiar en Necremnus es lo mejor que puedo hacer contra Tuta. Eso sí, hay que fijarse bien, y sobre todo tener paciencia para que Necremnus haga su trabajo. Algunos productos pueden tocar a Tuta, pero en general no sirven de mucho. Para el año que viene voy a soltar Nesidiocoris en semillero, reducir el número de tratamientos y me estoy planteando poner los alambrillos de confusión sexual.
Paco Martínez, agricultor de CASUR (Grupo Única)
Al principio era escéptico de que Necremnus y el control biológico de Tuta fuesen una realidad. Es complicado convencer a la gente porque están acostumbrados a un estilo de vida, a un estilo de la gente que viene a convencerte, y no te lo crees. Y yo me pongo en su pellejo y me veo hace dos años y digo: “pues si es que yo tampoco me lo creía”.
No me lo creía porque al principio no había datos, la verdad. En la primera campaña todavía caía en contradicciones, quería que Necremnus trabajara, pero al final recurría a los insecticidas. Pero he cambiado la forma de llevar el tomate, aunque he tenido que convencer a mi técnico, y esto también ha sido una lucha. Mi técnico me decía al principio que estaba loco, que cómo aguantaba tanto sin curar con los tratamientos tradicionales.
He tenido que salirme de la norma. Yo creo que es necesario salirse un poco de la forma de cultivar tomate “típica” que tenemos en Almería. Opino que la horticultura en Almería necesita menos “vende venenos” y más de proyectos de este tipo, que aporten información libre que ayude al sector. Para la nueva campaña he plantado lobularia y además voy a poner confusión sexual, que a mí me ha funcionado.
Pedro Luna, agricultor de Las Hortichuelas
Para mí, este proyecto ha significado una innovación en mi forma de cultivar. A través de la experiencia que he ido ganando en mi propio invernadero, he ido aprendiendo a reconocer Necremnus y a respetarlo. Con la información ganada he cambiado mi estrategia de manejo del tomate. Este año he reducido el número de tratamientos y he sustituido algunas materias activas por otras, para hacerlas más compatibles con la avispilla. Por ejemplo, para tratar vasates he cambiado fenpiroximato y spiromesifen por maltodextrina, lo que me ha permitido mantenerlo a raya, a la vez que he mantenido un buen control de Tuta por el parasitismo de Necremnus. Al final, he terminado el cultivo con un porcentaje bajo de tomate picado por Tuta, por lo que estoy contento. El año que viene me he decidido a plantar florecillas de lobularia por todo el invernadero, para así darle refugio a la avispilla y seguir trabajando en la misma línea.”
Juan Jiménez, agricultor de CASI
“La experiencia con el proyecto me ha informado y abierto la mente hacia otras posibles soluciones para el manejo de Tuta absoluta. Aún así, no le he visto resultados prácticos; como dicen algunos “la operación ha sido un éxito, pero el paciente ha muerto”.
En mi caso, he intentado controlar Tuta de todas las maneras: le hemos dado una oportunidad a Necremnus, esperando dos meses sin tratar en enero, pero el parasitismo no avanzaba tan rápido como esperaba, así que decidí cambiar la estrategia, tratando con insecticidas, lo que tampoco consiguió frenarla. A pesar de usar “alambrillos”, trampas negras y también de luz, al final he tenido que arrancar el cultivo antes de tiempo por los daños tan grandes de Tuta.
Creo que hay más factores a tener en cuenta y hace falta seguir investigando sobre el tema. Quizás el problema de la Tuta viene en parte por la alta concentración de cultivos de tomate y que deberíamos pensar más en diversificar los invernaderos, con más biodiversidad. Para la campaña que viene, voy a plantar cultivos asociados con el tomate y también voy a soltar Nesidiocoris en el semillero.”
Rafael Nieto, agricultor de Coprohníjar
“Antes de conocer a Eduardo y a Jan no sabía que había un bicho capaz de parasitar la Tuta, el Necremnus. Varios años atrás usaba sobre todo spinosad que por aquel entonces funcionaba contra Tuta. Pero después empezó a dejar de funcionar y como me costaba un dineral fui cambiando la estrategia.
Desde entonces he procurado no molestar a Necremnus e intentar conservarlo para cuando llegue el golpe fuerte de Tuta tener un buen nivel de la avispilla en el invernadero.
Yo he tenido muy buena experiencia con Necremnus. Utilizo sobre todo Nesi, Trichogramma, trampas negras, y también plantando aliso (lobularia). Ahora mismo estoy terminando el cultivo y aunque cada vez veo más Tuta fuera del invernadero, dentro tengo un buen control por la avispilla.
Juanjo, mi técnico de Coprohníjar conoce bien Necremnus y eso también me ayuda a llevar un mejor control. Yo hablo con amigos sobre Necremnus pero la conversación suele ser corta; la gente, para que se lo crea, tiene que verlo. Por mucho que se lo digas no se lo van a creer. Eso sí, los que han venido a mi finca y han visto los resultados sin tratamientos, ya se lo creen, igual que ahora me lo creo yo. Para mí, el proyecto ha sido bastante bueno, pero hay que seguir aprendiendo con proyectos parecidos a éste, y seguir trabajando en campo para mejorar el control de Tuta.
Ángel Magán, agricultor independiente
Sobre Necremnus tengo que decir que lo conocí de la nada; no tenía ni idea que pudiera haber un bichito así. Seguramente si no hubiera sido por el proyecto, no lo hubiera conocido. Jan y Eduardo me han enseñado a reconocer y a cuidar Necremnus y el resultado ha sido fantástico porque el control de la Tuta es total.
Es la tercera campaña que termino sin daños en fruto. Una de las reflexiones que tengo es que hay muchos agricultores y técnicos que tienen gran resistencia a abandonar sus prácticas de tratar frecuentemente con insecticidas, a pesar de conseguir muy pocos resultados. Para mí es una actitud errónea y no es una estrategia sostenible, ni en lo ecológico ni en lo económico.
Hay una nueva agricultura basada en el manejo adecuado de los insectos auxiliares que es preciso aprender, porque lo natural, aparte de sostenible, es más económico, y sobre todo eficaz.
Tenemos que ir puliendo esta nueva agricultura ya que hay un montón de insectos auxiliares que sólo con dejarlos hacer, se van a introducir en el invernadero y pueden ser muy eficaces; ahí está Necremnus, Crisopa, Eretmocerus, Aphidius, Nesidiocoris… unos se compran y otros entran espontáneamente. Por mi parte, la principal enseñanza que extraigo de haber conocido a Necremnus es que los agricultores deberíamos plantearnos que hay muchos insectos beneficiosos fuera del invernadero que nos ayudan y nos sirven. Por mi parte estoy tratando de dar a conocer el mensaje entre mis conocidos.