Año nuevo, vida nueva; y la campaña ya en su ecuador. ¿Hacia dónde vamos?
Este año 2019 nos acercamos a los 50 años de existencia del sector, aceptando la fecha de 1970 como punto de partida de la horticultura de invernadero en Almería, aún sabiendo que los ensayos comenzaron antes.
En estos casi 50 años hemos atravesado diferentes fases.
Una fase de difícil acceso al mercado por las trabas que la CEE imponía a nuestras importaciones, que fue superada en 1992 con el Acta Única Europea, provocando un crecimiento en superficie, volumen y facturación.
Después un proceso de convergencia económica con los países europeos culminado con la implantación del Euro, que ha hecho que los márgenes para el productor se hayan reducido año tras año, tanto es así, que hace tres campañas el margen medio teórico llegó a ser negativo, aunque en las dos últimas campañas y parece ser en lo que llevamos de ésta –a excepción de la caída del pepino tan reciente- el margen ha repuntado por una subida de precios.
Por ello la primera conclusión a la que podemos llegar es que la actividad del agricultor está en peligro por falta de rentabilidad. Y por ello todo el sistema hortícola almeriense.
Ante esa perspectiva ¿Qué se puede hacer?
Por un lado, buscar las razones de esa baja rentabilidad, y por otro, ver cómo mejorarla.
En cuanto a las razones, los costes son excesivamente elevados y muy difíciles de reducir porque nuestra actividad es muy intensiva en mano de obra y los salarios no se pueden reducir.
En cuanto a los precios, no dependen exclusivamente de nosotros sino de la situación de los mercados y el poder casi omnímodo de las grandes cadenas de distribución.
En medio de estos factores tenemos que incrementar la productividad, y para ello hace falta innovación y tecnología.
¿Cuál sería la clave?
La clave está en innovar y aprovechar las ventajas de las mejoras y después de un hallazgo innovador encontrar otro. Llevamos viviendo de innovaciones sucesivas estos 50 años, mejoras en riegos, en control de plagas, en estructura de los invernaderos… esa es la clave. Ser los mejores en innovar.
¿Y con nuestros mercados qué está ocurriendo?
La actividad del agricultor está en peligro por falta de rentabilidad. Y por ello todo el sistema hortícola almeriense.
Vivimos momentos de incertidumbre derivada de distintos factores, algunos nuevos y otros más definidos.
El panorama económico internacional es complicado con situaciones políticas, digamos extrañas o nuevas, en la mayor parte de Europa. Se habla de populismos, principalmente de derechas, pero también de izquierdas en Europa y en Estados Unidos con la irrupción de Trump. Populismos que tienen su raíz en los efectos de la crisis mundial de 2008 y sus consecuencias entre la población.
En Europa tenemos una Italia gobernada en coalición por dos partidos definidos como populistas de izquierda y derecha.
En Francia, un presidente nuevo que parecía de una tercera vía pero que no ha encontrado su camino y con caídas de popularidad enormes y las movilizaciones de los “chalecos amarillos”, con la dimensión que estos movimientos pueden alcanzar en el país vecino.
En Inglaterra, un Brexit que surge de la crisis económica y que les ha llevado a tomar su propio camino y salirse de la Unión, sin embargo esa salida no parece estar siendo fácil.
En Alemania, las noticias sobre el tercer trimestre del año son negativas y es la locomotora de la Unión Europea, por lo tanto, Europa está sumida en una crisis política seria.
La propia UE y el euro están siendo cuestionados y si este mercado supone el 97% de nuestros envíos debemos estar muy atentos a lo que ocurra en él porque necesitamos que ese mercado mantenga un poder adquisitivo y una capacidad de compra suficiente para seguir siendo rentables.
Un factor importante es el exceso de peso del sector público y de la administración en la UE, con unos niveles de presión fiscal que provocan que muchas actividades económicas no sean viables, y como consecuencia se frene el crecimiento y la inversión.
Otro factor es la competencia de países emergentes con costes mucho más bajos y capacidades industriales crecientes que presionan a nuestras economías hasta ahora conocidas como desarrolladas. Son los efectos de la globalización que se dejan sentir con fuerza.
¿Y cuáles son las tendencias sobre las que tenemos poca incertidumbre que nos están afectando ya y que nos van a afectar en el futuro?
Un intento de renacionalización de algunos mercados, el francés principalmente, en parte por ese chovinismo tan conocido, pero también Alemania lleva años intentando desarrollar producciones hortícolas a través de ayudas.
Muy relacionado con lo anterior: la potenciación del consumo de lo local. Se dice a los consumidores: no comas nada más que lo que se produce en tu territorio y en la época del año en que sea posible producirlo. Eso es un retroceso en la historia y un intento de frenar el comercio, lo que es más peligroso todavía, porque gran parte del incremento de la riqueza mundial proviene del intercambio.
Otra tendencia clara es la preocupación por la salud y el deseo de prescindir de la química e incrementar el consumo de productos saludables como los nuestros, bajos en proteínas, grasas o hidratos de carbono. Idóneos para afrontar los problemas mundiales de obesidad y enfermedades cardiovasculares.
La otra gran y creciente preocupación deriva de los efectos de la actividad humana en el ambiente.
Debemos observar la evolución tecnológica y las posibles innovaciones para mejorar nuestra competitividad vía incremento de productividad.
Atender la evolución económica de Europa, y reclamar a nuestros representantes políticos que hagan lo posible por abrir el mercado de Rusia. Y estar preparados para enfrentarnos a esas tendencias de renacionalización, invocando la referencia a un producto europeo, más que a productos de tal o cual país.
Hay que enfrentarse a las tendencias de renacionalización, invocando la referencia a un producto europeo, más que a productos de tal o cual país.
Marruecos está emergiendo
Marruecos es a nosotros lo que nosotros fuimos a Holanda en su día. Está creciendo, está haciendo bien las cosas, ha mejorado sus infraestructuras, les va a ser más fácil llegar a Europa, y su factor de competitividad está muy claro: el diferencial de renta entre Marruecos y España es de uno a nueve. Al otro lado del Mar de Alborán, a 150 kilómetros, un trabajador en Marruecos cobra entre 8 y 10 veces menos que aquí. Tendremos que incidir en otros factores de competencia: diferenciación, calidad, servicio, tecnología y el ya mencionado incremento de la productividad.
Se anuncia la eliminación del combustible fósil o derivados de petróleo a medio plazo
Se confunde a los ciudadanos en general, porque se oculta una paradoja: la energía eléctrica para mover ese futuro parque automovilístico electrificado proviene hoy por hoy de energías fósiles. Realmente lo que se propone (y ya se está haciendo) es sacar de las ciudades las fuentes de contaminación por la combustión de los motores pero no reducir la dependencia de esas fuentes fósiles.
¿Cómo nos puede afectar? Nosotros hacemos dos llamadas de atención a los gobiernos: una, que vivimos en la periferia europea y necesitamos de un transporte eficiente; y dos, la naturaleza muy perecedera de nuestros productos.
Y para ello, hoy por hoy necesitamos el camión. Estamos a favor de la racionalización pero también de que se tengan en cuenta esos factores. El 97 por ciento de las mercancías que se venden en un supermercado no necesitan el transporte por carretera, es decir, una adecuada planificación del transporte mejoraría la presión sobre las carreteras. Y en cuanto al barco, puede ser solución concreta y parcial para algunos destinos, pero la capilaridad es imprescindible para repartir, el transporte por barco empieza y termina en un camión.
Comentamos antes la preocupación por el medio ambiente, pero no damos la imagen de lo que realmente supone nuestra agricultura
Practicamos una de las agriculturas más sostenibles del mundo porque ahorramos suelo, agua y otros insumos. Nuestro modelo de invernadero solar crea un entorno controlado donde es mucho más sencillo usar técnicas de control biológico y reducir la dependencia de la química.
Nuestro invernadero es solar. El 96% de la energía que usamos procede del sol, por lo que el invernadero tipo Almería puede considerarse una máquina ecológica imponente, una innovación formidable para cosechar alimentos saludables.
Tenemos que recordar eso a la sociedad, y a partir de ahí, mejorar reduciendo el consumo de agua, seguir desarrollando herramientas de control biológico y mejorando la gestión del suelo.
Y a propósito del debate sobre la inmigración, si es necesaria o no
Hoy por hoy parece necesaria si tenemos en cuenta las actuales políticas públicas de empleo en España. Parece llamativo que exista por un lado un elevado nivel de paro (en España sino en Andalucía o Almería) y por otro, exista necesidad de contar con inmigrantes. Además si se mantienen las actuales políticas de familia y natalidad seguirá siendo necesaria.
La cuestión está en organizar esa inmigración. Por supuesto debe ser legal y administrativamente autorizada. Estableciendo cuáles son nuestras necesidades de mano de obra y ofreciendo a los ciudadanos de los países emisores la opción de venir de manera regular, atrayendo las personas óptimas para ese cometido, y dotándoles del mismo modo de vida que disfrutamos los europeos. Hay que hacer una llamada de atención sobre la existencia de poblados de chabolas en la provincia que son inaceptables en la Europa del siglo XXI.
¿Y como balance de estos casi 50 años?
Debemos estar orgullosos de la pertenencia a este sector y lo que hemos sido capaces de hacer por y desde Almería.
Si observamos la gestión de agricultores y comercializadores vemos la capacidad de generación de riqueza con 120.000 empleos directos y el 40% del PIB provincial. La población de la provincia se ha duplicado en 40 años, contribuyendo para convertir a Almería en la primera provincia económica andaluza.
Si atendemos a la gestión pública, que exclusivamente pueden hacer las administraciones, no podemos estar tan orgullosos, porque observamos desde hace tiempo deficiencias en la gestión de los residuos, del entorno, de la gestión del agua, y por supuesto, de la inmigración, especialmente de la ilegal.