
Horacio López, técnico de Agroiris SAT
-El control biológico es una técnica muy extendida en la producción almeriense, ¿Qué opinión le merece el empleo de insectos auxiliares?
-Cuando empezó, la mayor parte de los agricultores eran reacios a introducir auxiliares en su finca, porque se pensaba que al tener tanta cantidad de plaga no iban a funcionar. Son muchos años los que llevamos con esta técnica, pero hasta que no apareció el Swirskii no se extendió de forma masiva. A partir de ahí, podemos decir que tenemos cultivos en los que ha ido muy bien y otros en los que hasta ahora mismo no ha ido tan bien. Pero no creo que sea porque el insecto no trabaje bien, sino más bien porque no le damos tiempo a que se instale adecuadamente.
-En algunos productos el control biológico está más extendido, en el caso del pepino, ¿cómo está funcionando esta técnica?
-En pepino y sobre todo en la fecha en la que plantamos aquí, que son pepinos tardíos con unas temperaturas muy bajas, el insecto se tiene que acomodar al invierno. El problema está en que, aunque lo soltemos pronto cuando llega el invierno tenemos poca comida porque también hay menos plaga. Entre la poca comida y las pocas plagas que hay, el insecto suele morir. Se están realizando avances en este sentido para lograr una buena instalación.
Justo en estas fechas, uno de los problemas más importantes que tenemos es la incidencia del Trips en pepino. Las hojas son muy grandes, los tratamientos son muy complicados, son muchos factores y tampoco tenemos productos fitosanitarios que sean muy efectivos. Yo soy partidario de soltar más Swirskii u otros insectos de la familia de los Ambiseius que son los que mejor están funcionando. La gran ventaja que tiene es que los que quedan se alimentan bien y cuando arrancas el cultivo hay menos plagas que en otros cultivos que no se han utilizado. De esta forma no tienes que dar tratamiento y molestas menos a los vecinos.
-¿Cuál es el principal problema?
-Esta finca está muy bien preparada con doble techo, con bandas para que esté todo muy hermético y no entren plagas. Lo que suele ocurrir es que el agricultor tiene un poco de miedo a introducir insectos, porque con los precedentes que antes he señalado cuando el auxiliar actúa puede que mosca blanca o trips ya hayan transmitido el virus. Actualmente, el trips se está convirtiendo en un problema bastante grande y cuesta mucho controlarlo. Los pepinos se doblan, impide su normal desarrollo y hay que quitarlo antes.
-¿Recomiendan el uso del control biológico también en los cultivos de primavera?
-Aparte de emplearlo y recomendarlo, siempre se incentiva un poquito al agricultor para que lo haga. En los cultivos de primavera (fundamentalmente sandía y melón) el ciclo es muy rápido y al ponerse en pleno invierno el insecto tarda en instalarse. Pero lo que sí hemos comprobado es que en las fincas en las que se ha hecho, a la hora de cosechar, el cultivo siempre ha estado más limpio y hemos tenido muchos menos problemas que en las que no se ha utilizado.
Últimamente hemos tenido un problema con la araña y el pulgón. La solución ante esta situación ha sido el empleo de insectos que controlan estas plagas por focos con dosis bastante altas, con muy buenos resultados.
-¿Crees que se debería invertir en investigación para desarrollar nuevos insectos beneficiosos?
-Aquí en esta finca, Syngenta está trabajando con otros dos tipos de Amblyseius (Montdorensis que es de la misma familia que el Swirskii, y Andersonic). Aún no hay resultados concretos pero el técnico que los lleva dice que sí se notan diferencias con respecto a los otros líneos donde no se han empleado. También se están haciendo otros ensayos en esta finca en pepino tardío alimentándolos con comida. Se está alimentando a los auxiliares con Carpoglyphus que es la misma comida que hay en los sobres, cuando salen y no encuentran comida vuelven otra vez al sobre y de ahí se alimentan. De esta forma conseguimos evitar que mueran por falta de comida y que haya una buena población en el momento de máxima incidencia de plagas.