Texto y fotos: Dirk Janssen & Leticia Ruiz, Departamento de Virología, IFAPA, La Mojonera. Mª Antonia Elorrieta. Departamento de Fitopatología. LABCOLOR, COEXPHAL
Durante el año 2013, se observaron síntomas de una nueva enfermedad viral en calabacín, en campo y en invernadero. Las plantas afectadas mostraron un rizado de las hojas jóvenes, hacia el envés y también hacia el haz, y un amarilleo intenso (foto 1). El crecimiento de las plantas se detenía y a menudo se vieron síntomas en los frutos en forma de una rizadura suave en la piel del fruto joven, que podía acusarse en los más desarrollados (foto 2). En infecciones tempranas producidas en torno al verano del 2013, se vieron infecciones intensas con plantas que dejaban de crecer y desarrollarse, y de dar frutos. Y es durante el verano y el otoño de 2013 cuando este síndrome se ha extendido amplísimamente, afectando también a cultivos tardíos de melón, causando problemas de la mayor gravedad en calabacín y generando una enorme inquietud en el sector, agravadas por la falta de información respecto a la posible epidemiología de este virus. La causa de esta enfermedad, nueva para España y para Europa, ha sido identificada por los investigadores Miguel Aranda (CEBAS-CSIC) y Miguel Juárez (Universidad Miguel Hernández) quienes han establecido un nuevo geminivirus correspondiente a una cepa de Tomato leaf curl New Delhi virus (ToLCNDV) como agente responsable. Seguidamente, en comunicados del 23 y 30 de agosto 2013, el Departamento de Sanidad Vegetal, Delegación Territorial de Almería de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural han hecho pública la detección de ToLCNDV en cultivos de calabacín del Poniente Almeriense.
DISTRIBUCIÓN y biología de ToLCNDV.
Hay descritos miembros de esta especie de virus patógenos de tomate en la India desde 1995. Es un virus de la familia Geminiviridae y del género Begomovirus, en principio geográficamente confinado al subcontinente indio, pero que ha ido expandiéndose hacia otras zonas de Asia, como Pakistán, Bangladesh, Tailandia, y China. En muchos de estos países, el virus produce enfermedad en los principales cultivos de solanáceas, como tomate, pimiento, y patata, y en especies espontáneas de la misma familia, como Solanum nigrum. En estos países, se han visto también cepas de ToLCNDV afectando a cultivos de cucurbitáceas tales como pepino o melón, sandia y calabazas y que como señala M. Aranda presenta un 97% de similitud genética con el nuevo virus de Almería, visto ya en Murcia en otoño del 2011.
Ensayos realizados en el IFAPA han mostrado que el ToLCNDV encontrado en España puede infectar las cuatro especies hortícolas de cucurbitáceas más importantes: sandía, melón, calabacín y pepino (respectivamente a-d en foto 3). También han detectado el virus en algunas especies espontáneas. La especie de la judía ha resultado inmune al virus
Aunque los estudios sobre los hospedadores de esta nueva cepa del virus que aparece en el sudeste español están en marcha y todavía tendrán mucho que decir, también pueden ofrecernos una gran información los primeros datos presentados por la responsable de la Unidad de Virología del laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal de Almería, Paloma Castillo, y el técnico de la Delegación de Agricultura de la Junta de Andalucía, Juan Mateo Arco respecto a la detección del virus en muestras de campo, tanto de consulta como de prospecciones realizadas por la Delegación. De esos datos se puede decir que no han detectado ningún caso positivo de tomate ni de berenjena, ni de judía, mientras que si tuvieron dos casos puntuales en pimiento poco significativo. Por el contrario, más del 53% de las muestras de consulta de calabacín y pepino fueron positivas para ToLCNDV, con la sintomatología que se describe en el apartado correspondiente. En melón se detectaron también dos casos y uno en calabaza, si bien hay que considerar que todavía no ha empezado la época de cultivo de melón, al igual que la sandía. Teniendo en cuenta que los datos presentados por Miguel Aranda del Cebas-CSIC de Murcia son similares a éstos, podemos considerar que el virus no parece afectar de momento a los cultivos de solanáceas comunes en nuestros invernaderos.
Al igual que otros begomovirus como el virus de la cuchara TYLCV, ToLCNDV tiene un genoma de DNA circular de cadena sencilla, si bien este último tiene dos componentes, el DNA A y el DNA B, y el TYLCV sólo el DNA A. Además presentan en algunos casos los componentes conocidos como DNAβ o betasatélites que tienen propiedades importantes relacionadas con la determinación de la gravedad de síntomas y, quizá, de la gama de huéspedes.
Transmisión
Al igual que los demás begomovirus, ToLCNDV es trasmitido en condiciones naturales a través de la mosca blanca del tabaco, Bemisia tabaci (mosca blanca que mas preocupa a las hortícolas en invernadero). Dicha transmisión ocurre de manera persistente y circulativa. Esto es: los estados inmaduros y adultos de B. tabaci, cuando se alimentan de plantas enfermas pueden succionar begomovirus; así el insecto adquiere el patógeno y tras un periodo de latencia se da una circulación efectiva del virus hasta las glándulas salivares de la boca del insecto, desde donde puede transmitirlo a una planta sana en procesos de alimentación de 15 minutos. Además, el virus puede tener tiempos de persistencia en el insecto muy largos, de más de 20 días, coincidiendo con aproximadamente la duración de vida de un adulto de B. tabaci. La eficiencia de trasmisión de ToLCNDV por un adulto de B. tabaci parece ser muy alta: recientemente se han descrito ratios de 90% de infección en Luffa utilizando 1 adulto de mosca blanca, mientras que estudios realizados en IFAPA (La Mojonera) encontraron ratios de 95% de infección en calabacín (1 mosca por planta). Estos ratios son bastante mayores a los encontrados para el virus de cuchara en tomate, que van de un 40 a un 50 %. Respecto al vector B. tabaci, conviene recordar que actualmente es considerado un complejo de especies entre las cuales hay algunas consideradas invasoras, ya que tienen un amplio rango de plantas huésped, una alta capacidad de adaptarse a cambios y pesticidas. Entre ellas están las conocidas actualmente como MEAM1 (anteriormente Biotipo B) y MED (biotipo Q). Es esta última la que ha sido asociada más con la distribución de virus tales como Tomato yellow leaf curl sardinia virus (TYLCSV), Tomato yellow leaf curl virus (TYLCV) o Tomato clorosis virus (ToCV) en tomate, Bean yellow disorder virus (BYDV) en judía, y Cucurbit yellow stunting disorder virus (CYSDV) y Cucumber vein yellowing virus (CVYV) en cucurbitáceas
Los begomovirus no se transmiten por contacto o por rozamiento entre plantas. Para evaluar el riesgo de infección durante labores de manejo del cultivo, hemos intentado de trasmitir el virus en plántulas de pimiento mediante rozamiento con hojas de calabacín infectado. Pero éstos y otros experimentos en este sentido no han permitido reproducir la enfermedad en las plantas inoculadas, y por tanto no tenemos indicios de que ésto pudiera ocurrir en el campo.
Tampoco está descrita su transmisión por semilla.
Así, las fuentes de inóculo y reservorios serán las plantas infectadas, así como algunas plantas silvestres, otros cultivos y los restos de cultivo abandonados.
Síntomas
El calabacín, cultivo donde parece que la incidencia es mayor, parece también que es el cultivo donde muestra mayor virulencia. En ellos muestra un curvado de las hojas normalmente hacia el envés (Foto 4) pero también puede curvarse hacia arriba (Foto 5). Pueden presentar una clorosis marcada en las hojas superiores (Foto 6), así como mosaicos fuertes, y en casos avanzados también deformaciones (Foto 7) y abullonaduras de hojas. Cuando la infección se da de forma temprana afecta de forma notable al desarrollo de la planta. En fruto no se detectan en principio deformaciones pero aparece un arrugado o punteaduras que disminuyen su calidad (Foto 2).
En pepino los síntomas parecen bastante más leves. Se ven mosaicos amarillos intensos, clorosis internervial principalmente (Foto 8), rizados de hojas y nervios (Foto 9), marcado de nervios en verde y, acucharado ligero de la hoja del ápice (Foto 10). En el fruto no hay síntomas aparentes, aunque se apunta en algunos casos un ligero aclaramiento del asurcado del fruto.
En melón aunque todavía no se conoce muy bien cómo va a mostrarse en campo puesto que todavía no hay parcelas de primavera en cultivo, parece que el virus también puede afectar al desarrollo de forma importante cuando se dan infecciones tempranas. De los pocos casos que se han visto en campo se describen mosaicos amarillos fuertes, punteaduras cloróticas, y rizados de hojas.
En sandía no hay datos de momento que presentar, si bien también está descrito como un hospedador del virus en otras zonas donde tienen una cepa de este virus.
Control
Hasta la fecha no conocemos cultivares comerciales resistentes al virus. Dado que en este momento estamos presenciando los primeros ataques a gran escala de ToLCNDV, nos queda verificar las principales vías de control o manejo de este virus. Pero por lo que sabemos de otros países, y según nuestra experiencia en España, el control de la enfermedad se basa principalmente en el control del vector, B. tabaci y de la fuente de inóculo. Evitar la entrada del vector en los cultivos mediante buenos cerramientos y un sistema de lucha integrada bien implantado en el invernadero para el control de su de-sarrollo es crucial. Algunas de las recomendaciones que se podrían dar con este fin serían.
– Vigilar y controlar el vector desde estados tempranos del cultivo y en los semilleros.
– Colocar mallas en las bandas y cumbreras del invernadero con una densidad mínima de 10 x 20 hilos /cm2, excepto cuando no permitan un adecuada ventilación del invernadero.
– Colocar de doble puerta o puerta y malla (mínimo 10 x 20 hilos/cm2) en las entradas del invernadero.
– La estructura del invernadero debe mantener una hermeticidad completa que impida el paso del insecto vector. No deben quedar huecos por donde la mosca pueda entrar. Ninguno
– Colocar trampas cromotrópicas amarillas para seguimiento y captura de mosca blanca.
– Tener implantado un buen sistema de control biológico.
– Eliminar los restos vegetales y especies espontáneas en el invernadero y alrededores, dejando más de un metro de perímetro limpio de especies espontáneas.
– Arrancar y eliminar las plantas afectadas por virus y las colindantes al inicio del cultivo y antes del cuaje, pero de forma controlada. Esto es aplicable sobre todo en planta pequeña. Y siempre teniendo en cuenta que si las plantas tienen mosca es necesario primero dar un tratamiento de forma localizada, después introducir la planta en una bolsa, y retirarlas cerradas del invernadero. No dejar las plantas arrancadas con virus en los pasillos. Lo único para lo que sirve es para que las moscas virulíferas se vayan a plantas sanas y se extienda más la enfermedad.
– No abandonar los cultivos al final de la cosecha, hay que controlar el vector hasta el final.
– Dejar un periodo de descanso entre cultivos en una amplia zona de cultivo puede ayudar a romper el ciclo de la mosca blanca.
Hay que tener bien claro que NO EXISTEN TRATAMIENTOS para el virus.