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Actualidad, Control biológico, I+D

La llegada de la producción integrada y el control biológico a la horticultura almeriense ha sido uno de los hitos más importantes de los últimos años. Los ‘insectos auxiliares’ no dejan de sorprendernos y de traernos buenas producciones y buenas noticias, ya que, esta generalización del control biológico para luchar contra las plagas y enfermedades de las plantas supone una considerable reducción de los tratamientos con productos fitosanitarios, y por tanto, un importante cambio para el agricultor, y sobre todo, atiende a los gustos de unos consumidores cada vez más exigentes con la calidad y la seguridad de los alimentos.

LA CLAVE, el control biológico

Los sistemas de producción tal y como estaban planteados cayeron en saco roto con la llegada del control biológico y la producción integrada. Ambos son la clave del futuro de la horticultura almeriense, ya que su implantación ha supuesto muchísimos beneficios a productores, técnicos, comercializadoras y consumidores finales.

Distintos expertos consultados apuntan que la entrada de los ‘auxiliares’ en las explotaciones y la producción integrada suponen, además de los beneficios ya expuestos,  la posibilidad al agricultor de optar a una serie de ayudas al estar bajo esta certificación, por tanto, el beneficio para el agricultor es múltiple. Además, desde el punto de vista práctico, otra de las ventajas que ofrece la producción integrada es que al productor le permite comercializar sus productos no solo bajo la certificación de Producción Integrada, sino también bajo la norma UNE 155400 de Lucha Biológica o también bajo la norma UNE 155000 de agricultura convencional, por tanto, se abren más caminos para vender el producto y sobre todo para obtener una diferenciación de la producción.

EVOLUCIÓN imparable

Según las estimaciones de la Consejería de Agricultura, prácticamente un 7% más de las plantaciones de frutas y hortalizas de invernadero (unas 26.700 hectáreas) se cultivarán esta campaña con métodos de control biológico. En buena medida, este incremento que, se produce con respecto a la anterior campaña, se debe al tomate y, en menor medida al pimiento, ya que la superficie del resto de cultivo se mantendrá estable.

En la campaña actual, el tomate continuará con la ‘revolución biológica’ emprendida hace unos años, y superará las 8.000 hectáreas tratadas con estos métodos de cultivo. De esta manera, el 85% de las plantaciones de tomate ya se cultivarán con control biológico, porcentaje que incluso podría ser mayor, ya que en el momento en el que la Consejería comunicó estos datos todavía no se habían realizado todas las plantaciones de tomate.

Por su parte, el pimiento podría crecer entre un 2 y un 3% (unas 250 hectáreas), con lo que alcanzará las 8.100 hectáreas, es decir, el 95% de la superficie dedicada a esta hortaliza en la provincia.

En cuanto al resto de cultivos, con datos todavía provisionales, se prevé que, con pequeñas oscilaciones, se mantenga la misma superficie de cultivo con control biológico que en la campaña pasada: en berenjena, 1.200 hectáreas; en calabacín 970 ha; en judía 140 ha; en pepino 2.800 ha; en melón 2.700 ha; y en sandía más de 2.000 ha.